Adquisición y desarrollo de la tradición militar típica de la nación- page 1

Las concepciones militares de Ho Chi Minh tienen su origen también en la tradición militar propia de la nación, forjada a través de miles de años de historia, en los que durante más de la mitad del tiempo, sus hombres, es decir toda la nación, tuvieron que empuñar las armas para combatir a los enemigos agresores, muchas veces más poderosos económica y militarmente. Las circunstancias históricas han obligado a nuestro país, que siempre fue el más débil, a enfrentarse contra el más poderoso para defender la independencia y la soberanía nacionales y esas condiciones han determinado la formación de una escuela militar vietnamita, con un sistema conceptual y del arte militar muy originales.

Lo que Ho Chi Minh hereda de la valiosa tradición militar de sus antepasados se refleja no sólo en sus escritos y documentos, sino además también en el proceso de dirección práctica, tanto durante los preparativos como en el curso de la propia insurrección armada, de la propia guerra revolucionaria y en la formación de sus fuerzas armadas, integradas en tres categorías.

El hereda y desarrolla la tradición militar de la nación en el espíritu de armar a todo el pueblo, de movilizar a todo el país en la lucha contra el enemigo, haciendo énfasis en el fortalecimiento de la base social y en el apoyo del pueblo como principio.

 Teniendo en cuenta las experiencias de nuestra historia milenaria de lucha por la defensa del país y las disímiles prácticas y realidades a enfrentar, nuestros héroes’* hombres como Tran Quoc Tuan[1] y Nguyen Trai[2] lograron forjar los principios de la defensa nacional. Se trataba en primer lugar de fortalecer la unidad entre “el Rey y sus siervos (que) deben compartir una voluntad común, como hermanos que viven en armonía, mientras el país junta esfuerzos” (Tran Quoc Tuan). En segundo lugar, había que apoyarse en el pueblo, que es la raíz, pues alejarse de él sólo conduce al fracaso. “Hay que cuidar al pueblo para que la raíz sea fuerte” (Tran Quoc Tuan). “Hay que amar y dar de comer al pueblo para que en todos los rincones no haya descontento, ni rencores” (Nguyen Trai).

La realidad histórica ha demostrado que muchas de nuestras antiguas dinastías practicaron determinadas políticas progresistas para satisfacer las aspiraciones del pueblo, al velar por su alimentación y por el mejoramiento de la vida material y espiritual, al aplicar medidas que, sobre todo, facilitaban el desarrollo agrícola. Hay que mencionar también algunas políticas sociales que favorecieron a las capas populares, sobre todo al sector trabajador pobre, que son la fuerza fundamental para la formación de las fuerzas armadas y para enfrentar a los agresores extranjeros. En especial, el concepto “soldados-campesinos” aplicado durante las dinastías de Ly, Tran y Le, fue una combinación economía – defensa. Esta fórmula garantizaba tanto la concentración de las fuerzas laborales para la agricultura y el sustento de unas fuerzas armadas permanentes necesarias en tiempos de paz, como la capacidad máxima de movilización de los recursos humanos en tiempo de guerra.

Sobre la base de una sociedad sostenida y estable, donde los derechos del pueblo sean respetados, el patriotismo se enaltece y se logra que todo ciudadano cumpla de manera entusiasta las orientaciones del estado y participe en el

reclutamiento de los órganos armados. Sólo así se puede lograr que “cada ciudadano sea un soldado”.

Ho Chi Minh heredó, aplicó y desarrolló esa tradición en las nuevas condiciones históricas de Vietnam. Durante los preparativos de la insurrección armada, hizo un llamado a todo el pueblo para la unidad y la coordinación de acciones en aras de lograr la salvación nacional. En su “mensaje a los compatriotas” del 6 de junio de 1941 escribió: “Nuestros compatriotas están decididos a seguir los pasos de nuestros antepasados, haciendo esfuerzos y sacrificios para romper las cadenas”[1]. Y recomendó: “Nuestro pueblo debe recordar en todo momento la palabra unidad. Unión de sentimientos, unión de fuerzas, unión de ideas, unión de las organizaciones”2. Más tarde, para recalcar la importancia de la unidad, reafirmó: “Unidad, unidad, gran unidad. Exito, éxito, gran éxito”. Ho Chi Minh explicó: “Unidad, unidad, gran unidad, no constituye una simple repetición reafirmativa de estas palabras, sino que cada una de ellas tiene un contenido propio. Se trata de la unidad interna del Partido, de la unidad de todo el Partido; conservar la unidad del Partido es lo mismo que proteger la niña de los ojos. Se trata de la unidad de todo el pueblo, de todas las nacionalidades y etnias de la comunidad multinacional de Vietnam. Se trata de la solidaridad internacional, ante todo de la solidaridad de la clase obrera y trabajadora mundial. El concepto de unidad que plantea Ho Chi Minh es la continuidad y desarrollo del concepto de unidad de nuestros antepasados, que se refleja en tres estadios o niveles entre gobernantes y gobernados, entre hermanos y entre ciudadanos de todo el país, todo llevado a una nueva dimensión.

 

 

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