Adquisición y desarrollo de la tradición militar típica de la nación- page 2

Cuando enfatiza en la unidad nacional y la solidaridad internacional, en momentos en que ya el Partido dirige la revolución, Ho Chi Minh dedica especial atención a la vida material y espiritual del pueblo. En el propio período de la guerra más encarnizada nunca dejó de preocuparse por las condiciones de vida del pueblo. Al referirse a los grandes aportes del pueblo a la resistencia, dijo: “Hablamos de las victorias militares pero sin dejar nunca de cuidar la fuerza del pueblo. Si se desgastan las fuerzas humanas y materiales, no habrá victoria”.

Le presta mucha importancia al elemento político-moral y prepara a todo el pueblo en vísperas de la resistencia, con una fe y decisión muy altas. El Congreso político especial (1964) tuvo como propósito poner en alto el heroísmo revolucionario de todo el pueblo y el ejército, así como la determinación de combatir y vencer a los agresores norteamericanos. La práctica histórica de las dos guerras de resistencia demostraron la altura que alcanzó el patriotismo en cada vietnamita y como todo el pueblo se unió voluntariamente a las filas de combate. Estas condiciones garantizan la práctica del concepto de armar a todo el pueblo y la organización de insurrecciones armadas profundamente populares; en esas condiciones el pueblo de todo el país se levantó unido para combatir al enemigo y salvar a su país y a su familia, logrando con ese criterio una guerra popular capaz de derrotar tanto a los vendepatrias, como a los invasores.

Él hereda la tradición y los métodos de combate originarios de la nación. Sobre la base de combinar las experiencias de lucha armada propias y las “de las guerras universales”, nuestros antepasados encontraron métodos sumamente creadores para enfrentar al enemigo. Lo originario de la tradición de lucha de la nación vietnamita consiste en tomar siempre la iniciativa en la guerra, obligando al enemigo a pelear donde predomina nuestra fortaleza, sin permitirle que pueda desplegar la suya. Unas veces se lanzan ofensivas estratégicas decisivas; otras veces se combinan los ataques con negociaciones y cercos, obligando al enemigo a rendirse y retirarse.

En la medida en que desarrollaba la tradición original de lucha, heredada de nuestros antepasados, en la organización de las insurrecciones armadas y en la guerra revolucionaria, Ho Chi Minh, junto al Comité Central del Partido, tomaron siempre la iniciativa y prepararon las condiciones y las fuerzas para poder sacarle provecho a las oportunidades que se presentaban. Esta estrategia se aplicó lo mismo para organizar las insurrecciones, que durante la guerra de liberación y en la defensa de la Patria. Durante las dos guerras de resistencia, la antifrancesa y la antiyanqui, Ho Chi Minh y el Comité Central del Partido decidieron aplicar la doctrina de la resistencia de todo el pueblo, en todos los terrenos y por tiempo prolongado. Dirigieron con sabiduría a toda la población y al ejército para combatir al enemigo a nuestra manera, tan propia, tratando de limitar sus ventajas en el armamento por medio de una amplia guerra popular en la que se combinó la guerra de guerrillas con la convencional con el fin de desgastar sus fuerzas y alimentar las nuestras. Se explotó además su debilidad mortal, que no era otra que lo injusto de su causa durante ambas guerras.

Durante la prolongada resistencia contra los colonialistas franceses, a raíz de las grandes victorias alcanzadas en todos los campos de batalla, Ho Chi Minh y el Comité Central del Partido decidieron realizar la campaña decisiva, de carácter estratégico, en Dien Bien Phu, con el fin de hacer añicos la voluntad agresiva del enemigo y liberar al Norte. Así mismo en la guerra de resistencia contra los agresores norteamericanos, después de haber alcanzado muchas e importantes victorias de nuestros pueblo y ejército, teniendo en cuenta que el enemigo era una gran superpotencia del mundo capitalista, se decidió “abrir las puertas para dejarlos salir”, lo que consistió en continuar la lucha armada, al mismo tiempo que se realizaban las negociaciones. Inspirado en su pensamiento militar, después de la forzosa retirada de las tropas norteamericanas y ya demostrada la superioridad de la guerra popular, el Partido movilizó a todo el pueblo para “derrocar a los títeres” mediante la histórica campaña que lleva su nombre, Ho Chi Minh, con la cual se logró la liberación total del país y la reunificación definitiva de la Patria.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *