CONSTRUCCIÓN DEL PODERÍO REAL DE LA REVOLUCIÓN, COMBINACIÓN DE DIFERENTES FORMAS DE LUCHA, FORMACIÓN TEMPRANA DE LA ZONA LIBERADA- page 3

Los comités del Partido en las distintas instancias persuadidos de sus concepciones y a través del Frente del Viet Minh tomaron la dirección de muchas luchas libradas por obreros, campesinos, estudiantes y pequeños comerciantes en los mismos centros económicos y políticos del enemigo. Entre ellas estuvieron la protesta de los cargadores del puerto de Saigón contra el maltrato perpetrado por los japoneses (noviembre de 1941); el mitin contra el saqueo de arroz en Quang Nam (enero de 1942); la huelga en demanda del salario de los obreros de Hon Gai (febrero de 1942); la exigencia del reparto de tierras a los campesinos en Tien Hai (provincia de Thai Binh – junio de 1942); la lucha de los obreros de la fábrica de ferrocarriles de Gia Lam por el aumento salarial (diciembre de 1942); la huelga de las pequeñas comerciantes de Hanoi en protesta por el aumento de los impuestos (enero de 1943), etc. De todas ellas, la más sobresaliente fue la movilización para destruir los almacenes de arroz japoneses con el objetivo de distribuir el grano a la población.

A partir de la entrada de los fascistas japoneses, Vietnam tenía que, además de suministrar arroz para alimentar a las tropas japonesas acantonadas en todo el territorio indochino, exportar arroz a Japón en grandes cantidades (1941: 700 mil toneladas, 1942: un millón 50 mil toneladas, 1943: 950 mil y 1944: 900 mil toneladas). Pero fue más pérfido y brutal aún el hecho de que los fascistas japoneses obligaran a los vietnamitas a destruir los arrozales para sembrar yute en aras de los intereses japoneses. Este saqueo brutal contribuyó a provocar la hambruna sin precedentes en nuestra historia, que provocó la muerte de dos millones de personas en Vietnam. Ante la necesidad apremiante de salvar a la población de esta situación desastrosa, el Frente Viet Minh adoptó la acertada y atrevida decisión de destruir los almacenes de arroz japoneses para distribuirlo entre la población. Para cumplir las orientaciones y objetivos que indicaban los respectivos comités del Partido, los destacamentos guerrilleros tomaron valientemente la delantera para llevar a la población a recuperar el arroz – producto de su trabajo. Los fascistas se lanzaron en represalia a perseguir a los participantes en estos hechos, pero fueron castigados por las fuerzas del Viet Minh en coordinación con el pueblo. La destrucción de los almacenes de arroz de los japoneses para tratar de salvar a la población de la hambruna fue una nueva forma de lucha, plena de humanismo y muy significativa en el desarrollo de las fuerzas revolucionarias.

Frente a la vertiginosa evolución de la situación mundial, el 7 de mayo de 1944, el Mando General del Viet Minh emitió la directiva para los “Preparativos de la insurrección”. En agosto del propio año, el Comité Central del Partido lanzó el llamado de “Continuar en las armas y expulsar al enemigo común”. La efervescencia revolucionaria de este momento se exacerbaba y extendía por todas las provincias, de norte a sur. La población ya estaba en disposición de lanzarse a la insurrección en muchas localidades.

En marzo de 1945, cuando el líder Ho Chi Minh estaba todavía en el extranjero desplegando la estrategia diplomática internacional, el secretario general del Partido, Truong Chinh, acorde a las orientaciones de Ho Chi Minh y teniendo en cuenta la situación real, decidió convocar y presidir la asamblea (ampliada) del Ejecutivo del Comité Central en la misma noche en que los japoneses dieron el golpe de estado a los franceses (el 9 de marzo de 1945). La asamblea tomó la decisión de cambiar la consigna y la forma de lucha en todo el país, preconizando promover la guerra de guerrillas, incrementar el movimiento antijaponés por la salvación nacional y la disposición de pasar a la etapa de insurrección general en cuanto las condiciones fueran favorables.

Esta acertada pretensión produjo de inmediato el apogeo del movimiento antijaponés por la salvación nacional en todo el país. El Frente Viet Minh se fortaleció con el ingreso de millones de integrantes nuevos. La tropa política en las ciudades y el campo se desarrollaba impetuosamente. Las fuerzas armadas crecieron con rapidez. Las sublevaciones parciales se produjeron en diversas localidades. Las acciones guerrilleras se registraron en distintos lugares. La postura y la fuerza de la revolución se desarrollaban rápidamente. En Viet Bac, las masas revolucionarias tomaron control total de numerosos poblados y distritos.

Con el propósito de robustecer la fuerza real y reputación de la revolución tanto en la arena nacional como en la internacional, se presentó un asunto nuevo que era la pronta constitución del poder revolucionario central y la instalación de la “capital” de la revolución. En el momento de su regreso al país, el líder Ho Chi Minh decidió escoger Cao Bang como base- retaguardia de la revolución. Posteriormente planteó ampliarla, tomando Cao Bang, Lang Son, Bac Can, Thai Nguyen y Tuyen Quang como área para crear las bases guerrilleras de donde se extenderían las acciones hacia el llano.

Partiendo del desarrollo impetuoso del movimiento revolucionario, en octubre de 1944, Ho Chi Minh dirigió una carta a todos los compatriotas sugiriendo la convocatoria de la Asamblea de representantes de todo el país con el fin de crear el poder revolucionario central. Su petición fue cumplida con la Asamblea Nacional de Tan Trao. En este proceso, teniendo en cuenta la realidad revolucionaria y la amplia zona liberada, el líder Ho Chi Minh decidió trasladar la comandancia general de Cao Bang a Lam Son (provincia de Tuyen Quang). Decidió también la creación de la zona liberada compuesta de seis provincias: Cao Bang, Bac Can, Lang Son, Thai Nguyen, Ha Giang y Tuyen Quang. L® comuna de Tan Trao se convirtió en capital de la revolución de todo el país. Aquí, “los primeros pasos de la nueva democracia fueron implementados”. La aparición de la zona liberada fue un factor importante, fue la base que suministraría recursos humanos y materiales a la revolución, a las fuerzas armadas que se encontraban en pleno e incesante crecimiento para transformarse en el Ejército de Liberación; y constituyó un estímulo moral y una gran confianza para los compatriotas del país entero enfrascados en la lucha por causa de liberación nacional. La creación de la zona liberada se revestía de una profunda significación en medio de la lucha militar, tal como recomendara Ho Chi Minh en julio de 1945: “En la guerra de guerrillas, cuando el movimiento llegue al apogeo, tendremos que desplegarlo al máximo, combinando su desarrollo con la edificación de las bases sólidas; sólo así podremos tener en dónde apoyarnos cuando la situación se volviera de nuevo difícil”.

De manera que, para promover la lucha armada y garantizar el triunfo de la insurrección armada, y partiendo de su idea política de lograr la liberación con la fuerza propia, el líder Ho Chi Minh planteó y dirigió la solución exitosa de muchos problemas concernientes a la construcción de la fuerza real de la revolución, convirtiendo esa idea en fuerza material y realidad viva en toda la empresa libertadora.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *