Cuba no es El Dorado pero sí la llave del Nuevo Mundo – 5

Esta importancia creciente que adquiría Cuba desde el punto de vista estra-tégico implicaba, también, concertar esfuerzos para impedir que se siguiera des-poblando…..En 1526 una real cédula había amenazado con la pena de muerte y la pérdida de sus propiedades a los vecinos que abandonaran la Isla. Pero esta polí-tica nunca se aplicó y la propia Corona promovió lo contrario con la expedición de de Soto. Después de la muerte de éste -quien había dejado al frente de la Isla, como teniente gobernador, a su esposa Inés de Bobadilla, la única mujer que en todo el período colonial, ocupó este cargo- fue nombrado como gobernador Juanes Dávila (1544-1546). Éste fue el primero en proponer un grupo de medidas para detener la tendencia al despoblamiento y al decrecimiento económico. Entre ellas estuvieron: la importación de 200 esclavos negros, la no aplicación de las Leyes Nuevas que le daban la libertad jurídica al indio y el fomento de la producción de los derivados de la caña de azúcar, sobre la base de que cada vecino rico aportara 2 000 pesos oro. El plan no resultó, entre otras causas, por la oposición de estos últimos a contribuir con su dinero al proyecto. La política de Dávila fue continua¬da por su sucesor, Antonio de Chaves (1546-1550) quien, debido a la decadencia de Santiago y a la importancia creciente de La Habana, decidió residir en esta villa. Su sustituto, el ya nombrado Gonzalo Pérez de Angulo (1550-1555), eligió La Habana para su residencia y puso en vigor las Leyes Nuevas, en 1553, con las cuales quedaba suprimida legalmente la servidumbre del indio. Pérez de Angulo continuó la política de promover la extracción de cobre y del fomento de la pro-ducción de los derivados de la caña de azúcar. En 1556, el nuevo gobernador, Diego de Mazariegos, cumpliendo las disposiciones reales, fijó la residencia de los gobernadores en La Habana, “por ser el lugar de reunir de las naves de todas las Indias y la llave de ellas”.
Hacia las décadas intermedias del siglo xvi, la primera etapa colonial se había extinguido y de sus restos comenzaba a emerger una sociedad que demora-ría en moldear sus perfiles más de dos siglos y medio.

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