DE LAS INSURRECCIONES PARCIALES A LA INSURRECCIÓN GENERAL- page 2

Inspirado en el pensamiento de Nguyen Ai Quoc, el Pleno afirmó que para triunfar, la revolución tenía que tomar la iniciativa: “No podemos sentarnos a esperar algo indefinido; por el contrario, tenemos en todo momento que preparar con anticipación una fuerza dispuesta a enfrentar y a derrotar al enemigo cuando la oportunidad sea más favorable”. El Pleno también analizó la conexión que existía entre la revolución vietnamita y la mundial; de ahí confirmó su carácter insurreccional en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. “Mañana, cuando la guerra del Pacífico y la resistencia del pueblo chino se desenvuelvan totalmente favorables al triunfo de la revolución en Indochina, con las fuerzas ya preparadas, podremos dirigir insurrecciones parciales en cada localidad, y el éxito de éstas abrirán el camino para la gran insurrección general”.
De esta manera, el concepto de “insurrección parcial” era planteado por el Pleno, que distinguió, incluso, entre este concepto y el de la insurrección local. Las insurrecciones parciales jugaban el papel de palanca para lograr un salto en el desarrollo del movimiento revolucionario y constituían la base para el éxito de la insurrección general. Y sólo cuando la insurrección general estuviera gestando su madurez, es que las localidades tendrían posibilidad de promover insurrecciones parciales y lograr que triunfaran. Ir de la insurrección parcial a la insurrección general era una forma particular del movimiento implícita en la ley de la insurrección general de Vietnam, que había descubierto el líder, Nguyen Ai Quoc y que reafirmaba posteriormente nuestro Partido en la resolución del VIII Pleno de su Comité Central, celebrado en 1941.
Tras el VIII Pleno del Comité Central del Partido, la situación mundial registró muchos cambios complejos. El 22 de junio de 1941 los fascistas alemanes atacaron a la Unión Soviética. En diciembre de 1941 las tropas japonesas lanzaron su ataque sorpresivo contra Pearl Harbor, en el archipiélago de Hawai, que pertenecía a Estados Unidos. Después de los ataques japoneses contra las bases militares norteamericanas, el Ejecutivo del Comité Central del Partido se reunió para valorar la situación y el 21 de diciembre de 1941 emitió el comunicado sobre la guerra del Pacífico y las tareas apremiantes del Partido. El comunicado estimaba que “la provocación de la guerra del Pacífico significaba el suicidio de los japoneses” y llamó la atención sobre el hecho de que las condiciones para la insurrección no estaban todavía maduras a los comités del Partido en sus distintas instancias.
No obstante este comunicado orientó también a los comités locales del Partido que, en aquellos lugares a donde pudieran llegar tropas inglesas, norteamericanas o chinas, dirigiran al pueblo de inmediato para emprender la insurrección y establecer el poder revolucionario, y en nombre de ese pode1’ revolucionario entraran en contacto con las tropas aliadas Alentados por la directiva del VIII Pleno del Comité Central del Partido y la instrucción de su Ejecutivo, los comités locales del Partido organizaron a las masas en una fervorosa lucha revolucionaria bajo diversas formas.
En esta coyuntura el Ejecutivo del Comité Central del Partido, teniendo en cuenta la resolución del VIII Pleno y la directriz del líder Nguyen Ai Quoc, se reúne del 25 al 28 de febrero de 1943 para discutir sobre la ampliación del Frente Unido y comenzar los preparativos de la insurrección. La reunión abordó un nuevo contenido, referido a la correcta precisión de la importancia de la construcción de las fuerzas revolucionas en las ciudades y a la movilización de los obreros para participar en la insurrección. La reunión consideró que de no hacerse bien, sería difícil que la insurrección pudiera estallar en el centro neurálgico del enemigo; y ésta no tendría un carácter nacional, ni se podría resolver la base material para la insurrección general.
Hasta agosto de 1945, el poderío real de la revolución vietnamita había logrado un fuerte desarrollo. La situación internacional evolucionaba a favor de la revolución en ese momento. Había aparecido la esperada oportunidad histórica. Del 13 al 15 de agosto de 1945, a decisión del líder Ho Chi Minh, el Partido convocó su Conferencia Nacional e inmediatamente después se celebró el Congreso nacional que expresó su acuerdo con la directiva del Partido de librar la insurrección general. Este acontecimiento histórico demostró que el pensamiento de Ho Chi Minh sobre la insurrección armada no era solo el núcleo de la línea revolucionaria del Partido, sino que además se iba cumpliendo con intensidad en la práctica; y que el pueblo estaba decidido a cumplirlo con toda su voluntad y su gran energía, capaz de “trasladar montañas y llenar mares” durante el transcurso de la Revolución de Agosto de 1945.

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