DESPLIEGUE DE LA FUERZA DE TODA LA NACIÓN page 2

En Guangzhou, aunque no tuvo oportunidad de verse personalmente con Phan Boi Chau, mediante el intercambio de cartas facilitado por Ho Tung Mau[1], Nguyen Ai Quoc pudo exteriorizar sus opiniones sobre la línea de acción del veterano patriota y orientó las actividades de éste al camino de la revolución proletaria. Phan Boi Chau tuvo una gran admiración y confianza en Nguyen Ai Quoc y le trasfirió todos los contactos que tenía. En su carta enviada el 18 de diciembre de 1924 al Presidium de la Internacional Comunista, Nguyen Ai Quoc escribió: “He encontrado aquí a varios patriotas nacionalistas “de Annam, uno de ellos había salido de su país de origen unos treinta años atrás… Este hombre me entregó una lista de diez annamitas quienes actuaban junto con él en estos años”[2]. Estos fueron precisamente los diez primeros jóvenes que se integraron a la organización Tam Tam Xa[3], entre ellos Le Hong Son[4], Ho Tung Mau, Le Hong Phong, etc.

Para Nguyen Ai Quoc, era imprescindible organizar el trabajo y formar un núcleo que garantizara la acción; con esa intención creó el primer grupo integrado por 9 revolucionarios. A partir de este primer grupo, en 1925 fundó la Asociación de Jóvenes Revolucionarios de Vietnam. Las tareas inmediatas de los comunistas, miembros de la

Asociación, fueron la lucha ideológica contra el reformismo, la crítica a las tendencias revolucionarias de la pequeña burguesía, el trabajo ideológico con las masas populares para que pudieran entender y distinguir entre las ideas revolucionarias y las reformistas, entre la revolución verdadera y radical, y la no radical. El trabajo siguiente fue la organización del sistema de enlace con el país para el envío de jóvenes patriotas vietnamitas a Guangzhou a los cursos de entrenamiento y formación de cuadros. Valiéndose de la red de Tam Tam Xa, Nguyen Ai Quoc utilizó los puestos de enlace al servicio del traslado de gente al extranjero existentes desde los movimientos de Can Vuong y Dong Du[1].

En Guangzhou, Nguyen Ai Quoc se aprovechó al máximo de las condiciones favorables para desarrollar sus actividades. En enero de 1924, el congreso de Kuomintang de China aprobó la resolución para invitar a asesores militares soviéticos y la construcción de las fuerzas armadas según el modelo del Ejército Rojo de la Unión Soviética; y más adelante la decisión de crear la Academia Militar de Huangpu para formar el contingente de oficiales y ayudar a los países vecinos en el entrenamiento de cuadros. Con aras a la futura construcción del ejército de la revolución vietnamita, Nguyen Ai Quoc envió un buen número de cuadros a los cursos militares en la Unión Soviética y a la Academia Militar de Huangpu. Pero eso no fue suficiente, emprendió la creación de una escuela propia: la Escuela de entrenamiento político con la asistencia de asesores soviéticos en la docencia. Nguyen Ai Quoc fue al mismo tiempo instructor principal y coordinador de los cursos de adiestramiento. Desde comienzos de 1926 hasta abril de 1927, en la casa No 13-13B de la calle Wen Ming, hoy 248 y 250, Nguyen Ai Quoc personalmente organizó tres cursos con un total de 75 alumnos. Sumando otros cursos en el que no había dado clases directas, el número de jóvenes de la Asociación entrenados en la escuela llegó a ser unos doscientos. Estos cuadros se armaron de los conocimientos políticos y militares básicos y constituyeron un valioso capital de la revolución vietnamita, un capital inicial para la creación del ejército revolucionario.

Las lecciones dictadas por Nguyen Ai Quoc en la Escuela de entrenamiento político en Guangzhou fueron recopiladas por el Ministerio de propaganda de la Asociación de los Pueblos Oprimidos del Este de Asia y publicadas bajo el título “El camino revolucionario” (1927).

La obra “El camino revolucionario” hace un resumen de las experiencias de numerosas revoluciones de carácter representativo en el mundo: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, así como de la Revolución de Octubre en Rusia; y de ahí da respuestas a los problemas fundamentales de la revolución vietnamita. La obra valora: La revolución francesa y la revolución norteamericana son las “revoluciones inconclusas” porque no conducen a la liberación de las masas trabajadoras. La revolución rusa es una revolución que “triunfa y llega hasta el final”, o sea, con ella el pueblo puede gozar la felicidad, la libertad y la igualdad. La revolución rusa, “una vez lograda la expulsión del rey, de los capitalistas y terratenientes, se esfuerza para que los obreros y campesinos de otros países y los pueblos oprimidos en las colonias hagan revoluciones para echar debajo de una vez todo el imperialismo y el capitalismo del mundo entero”.

 

 

 

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