El despliegue de las opciones politicas (1820-1832) -4

Otra conspiracion se desarrollo basada en los planes de los generales mexica- nos Guadalupe Victoria y Antonio L6pez de Santa Ana: la Gran Legion del Agui]a Negra. Dejjendientes de la ayuda mexicana, llegaron a constituir una pequena fuer- za conspirativa en 1826, La perdida del interns azteca por continuar fomentandola hizo que decreciera, y en 1829, cuando fue descubierta, apenas subsistfa. Dos fuer- zas fueron decisivas en la liquidaci6n del movimiento separatists en estos anos Una extema: los Estados Unidos; otra interna: la burguesia esclavista cubana.
El papel que los Estados Unidos desempenaron contra la independencia de Cuba se debio a su ya declarado deseo de anexarla. El propio general venezolano Paez, que tan de cerca habfa seguido los hilos de la conspiracion y a quien Boli¬var le encomendo los preparativos independentistas de la Isla, escribio en sus Memorias: El gobiemo de los Estados Unidos, y lo digo con dolor, impidio asi la independen-cia de Cuba.24 De hecho, el destino de la mayor de Las Antillas segufa debatiendose entre Inglaterra y los Estados Unidos.
Los norteamericanos decidieron que el primer deseo del gobiemo [de los Estados Unidos] era la continuation de la union politica de la isla con Espana.25 John Quincy Adams, entonces secretario de Estado, dejaba entrever el sentido de esta politica: Hay leyes de gravitacion politica como las hay de gravitacion ffsica, y asf como una ftuta separada de su arbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, asf Cuba, una vez separa¬da de Espana y rota la conexion artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sf sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Union Norteamericana.26 Esta teorfa de la “fruta madura” expresaba la intencion que seria definida como “la espera paciente”. Sus bases eran solo geopolfticas y no ternan en cuenta las profundas diferencias histori- cas, culturales y de otros tipos existentes entre ambos pueblos. El propio Adams declaraba que no hay comunidad de intereses ni de principios entre Norte y Sudamerica.
La Dbctrina Monroe, cuyo eje ha sido definido en el lema de “America para los americanos”, si bien sentaba las aspiraciones hegemonicas norteamericanas con la intencion de excluir a las potencias europeas del Nuevo Mundo, preferfa, por el momento, una Cuba espanola hasta que “maduraran” las condiciones.
En el Congreso de Panama, en el que se reunieron los pafses americanos (1826), el secretario de Estado norteamericano Henry Clay dejo claramente ex- puesta la posicion de SU gobiemo. Este pais prefiere que Cuba y Puerto Rico continuen dependiendo de Espana. Este gobiemo no desea ningun cambio politico de la actual situaci6n. Se impuso asi la polftica del statu quo. Detras de ello se escondfa otra aviesa intencion. Si bien ellos no estaban en condiciones de invadir Cuba, ni aceptarfan que otra potencia lo hiciese, si podian fomentar una corriente anexionista dentro de la Isla que la declarase independiente primero y, despues, la incorporase “vo- luntariamente” a la Union. Segun Adams los habitantes de Cuba y Texas pueden ejercer sus primordiales derechos y solicitar su union con nosotros.29 Sobre los destinos de Cuba gravitaria, desde entonces, esta conception norteamericana que en carta de Jefferson a Monroe se sintetizaba en las siguientes palabras: Candidamente confieso que siempre he mirado a Cuba como la adicion mas interesante que podrfa hacerse a nuestro sistema de Estados.

En todos los analisis que en la epoca se hicieron, fue generalizada la idea de que si las conspiraciones no lograron sus objetivos fue por la abierta oposicion de la clase dominante cubana. Conocido el programa abolicionista de Bolivar, y vistos los sucesos latinoamericanos, como antes la revolution de Haiti, la oligarquia cubana solo vio una conjuramentacion contra sus intereses. Francisco de Arango y Parreno lo definirfa de la siguiente forma: contamos, no obstante, en todos casos y estados, con los grandes propietarios, con esos buenos vasallos y malfsimos soldados. Y, los demas? Los jovenes, los aventureros, los descamisados, la gente de color, los esclavos… jCuantos enemigos, si un ejercito de revolucionarios enarbola en nuestras playas su bandera de recluta!

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