El oculto y oscuro rostro de la colonización – 3

Hacia 1400, Oyó se convirtió en un importante reino yoruba que en los siglos siguientes extendió su territorio. De esta cultura nació un importante arte que ha suscitado la admiración universal. De tribus de Edo emergió el impe¬rio de Benin,…. que en los siglos xv y xvi los europeos consideraban el más impor-tante del Africa occidental. Su arte rivalizó con el de los yorubas de Ifé. Más al sur, en territorios de la actual Angola, se desarrolló la cultura bantú que se exten-dió por toda el Africa subecuatorial. Otro reino, que emerge de los Bakongos,tomó su nombre del gran río del Africa central: Congo.
Ha sido un error, que es necesario despejar, atribuirle sólo a sus cualidades físicas la sobrevivencia en el nuevo medio y en las nuevas condiciones. El clima de A las regiones del Africa occidental subsahariana es el tropical húmedo, muy pareci-do al de Cuba, por lo que la adaptación de los esclavos al medio no presentó gran-des dificultades. En general casi todos los pueblos de la zona eran agricultores. En muchos aspectos, su comida, casi siempre una al atardecer, no difería mucho de la que recibirían en Cuba: tubérculos, frutas, legumbres, arroz, frijoles, escasa por-ción de carne y, en las regiones costeras, pescado condimentado con sal y pimienta. La organización social no rebasaba, en la mayoría de los casos, el nivel de la tribu y era básicamente ciánica, lo que acentuó la diversidad idiomática, religiosa, de tra¬diciones, entre otras. El nexo de consanguinidad, sin embargo, desbordaba con creces los límites de la familia -en el sentido occidental de la palabra- y de la tribu para descansar en la idea de un lejano antepasado común. La vía de circulación y permanencia de los complejos socioculturales era la religión. Por esta razón, la práctica religiosa tenía un carácter colectivo que descansaba y se sostenía en la relación consanguínea. Las costumbres y los límites sociales debían ser estricta¬mente respetados y ese es el sentido de las reglas, tabúes y tradiciones porque todo debía contribuir a la solidaridad consanguínea. En todos los sentidos “la familia extensa”, es decir, todos los que pertenecían a un mismo tronco consanguíneo, constituían un nexo mucho más sólido que la organización política.Un último aspecto que no puede dejar de referirse es la presencia de la escla.vitud, con diversas manifestaciones, en el Africa occidental. A diferencia de los aborígenes de Las Antillas quienes la desconocían, los africanos habían creado mecanismos psicológicos que los llevaba a una resistencia interna siempre pro. pensa a la búsqueda de su libertad.
El complejo cuadro del África occidental apenas esbozado permite confor-mar una pálida imagen de lo que fue el conjunto multicultural introducido en Cuba a partir del siglo xvi. De ese conjunto se destacan su economía y su organi-zación social que, aunque menos elaboradas que las de sus contemporáneos euro¬peos, ya habían rebasado los niveles primitivos, como el de los aborígenes an¬tillanos, tanto en la agricultura como en las relaciones mercantiles, por lo que habían desarrollado habilidades, fortaleza y técnicas que les permitieron enfren-tar, con mucho más éxito que los aborígenes, las condiciones extintivas a que fueron sometidos.

 

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