El oculto y oscuro rostro de la colonización – 4

La dualidad del componente africano en Cuba -multicultural integrada en un mismo macrouniverso-, es el punto de partida para entender el proceso de transculturación que se opera en estos conjuntos humanos….. Cada etnia tenía su lengua, religión, costumbres, economía e, incluso, estilos artísticos diferentes. Pero todas se inscribían en una cosmovisión que las integraba en esquemas cultu¬rales básicos. Si las diferencias étnicas habían creado las rivalidades, la cosmovisión común era el elemento que permitía una comunidad de expresión, recepción y proyección.
Cuando fueron arrancados de sus tierras, encerrados y encadenados, lo que les permitió enfrentar las nuevas condiciones fue, sobre todo, el aferrarse interna-mente a sus raíces y conocimientos cortados. Las religiones disímiles, por tener un sentido colectivo y no individual, les sirvieron, para no perder el sentido de la vida, de sostén en lo más íntimo y vital. Un factor fue decisivo en el nuevo me¬dio: por primera vez eran todos identificados por una sola condición, la de negro. Hasta entonces, ésta no había existido entre ellos, porque el contraste racial no estaba presente entre las etnias africanas. Con el tiempo, con el aprendizaje obli¬gado entre ellos en primera instancia, y con la relación con el blanco en segunda, con el ocultamiento de sus prendas más preciadas -religión, costumbres, memo¬ria-, estas culturas se interpenetraron entre sí hasta conformar un nuevo tejido social y cultural. En este complejo proceso se fue conformando uno de los com¬ponentes de la cultura y la nación cubanas, generalmente llamado afrocubcw0 -término que confunde más que aclara al presentar lo negro como africano, peí’
manente e independiente de lo cubano-. Así, el componente negro de la cultura y la sociedad cubanas, no será, en el decurso del tiempo, el resultado de la perma¬nencia de las multiculturas africanas sino que constituirá en sí mismo una mani¬festación cultural nueva; distinta, en primer lugar, de los diferentes elementos africanos originales, y de todos en su conjunto y, en segundo lugar, integrado, interactuado e interdependiente de la evolución de la cultura del blanco que, a su vez, también se transforma de lo español a lo criollo.

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