Entre el temor y la ira: el anexionismo -4

En otro momento expreso: Quince anos ha que suspiro por ella [Cuba], resignado estoy a no verla nunca mas; pero menos me parece que la veria si tremolase sobre sus castillos y sus torres el pabellon americano. Yo creo que no iriclinarfa mi frente ante sus rutilantes estrellas, porque si he podido soportar mi existencia siendo extranjero en el extranjero, vivir extranjero en mi propia tierra serfa para mf el mas terrible sacrificio.
Resulta necesario aclarar que la option anexionista en sus diferentes ver- tientes tenfa un concepto elitista del pueblo cubano, del cual no formaban parte no solo el hombre negro sino ninguno de los sectores marginados y humildes. Incluso la vertiente abolicionista, que vefa en la elimination de la esclavitud y sus inmediatas consecuencias, la posibilidad de explotar en una forma mas modema la fuerza de trabajo liberada, sin que esto le significase una inversion cuantiosa, tampoco identificaba sus derechos de propietarios con los del resto del pueblo. El anexionismo no solo colocaba la busqueda de la liberation polftica en el terreno mas desfavorable al hipotecar los destinos del pais sino que separaba raigalmente a los cubanos y, con ello, la lucha polftica de la social.
Los miembros del Club de La Habana, dirigieron sus intereses a la compra de la Isla por parte de los Estados Unidos. Teman el dinero suficiente y estaban dispuestos a facilitarlo. En 1848, los propulsores del Destino Manifiesto reini- ciaron sus esfuerzos en esa direccion. Polk encargo a su Ministro en Madrid las gestiones en torno al asunto. Sobre esta cuestion comentaria del Monte: El pelele que estaba aqui de embajador, el general Saunders, patan campesino, muy obtuso y aguanajado, si tuvo tal comision fue como si no la tuviera porque nadie le hizo caso y nunca la cosa paso de simple conversaci6n.22 Resulta evidente que la impericia del Ministro condujo al fracaso de las gestiones pero se sabfa que Espana no iba a aceptar ninguna proposition de este tipo.
Paralelamente a las acciones norteamericanas en Madrid, con el tacito consentimiento del Club de La Habana, para la adquisicion de Cuba, se prepara- ba un movimiento armado asociado a los jefes militares surenos que habfan par- ticipado en el despojo de Texas a Mexico. Lo dirigia Narciso Lopez y el Club decidio apoyarlo con determinadas condiciones.
Al terminar el mandato de Polk ocupo la presidencia de los Estados Unidos Zacarias Taylor. Este, pese a ser dueno de una plantation y poseer numerosos esclavos, no favorecia los intereses anexionistas. Pretendfa Taylor lograr un en- tendimiento entre los estados del norte y los del sur y conjurar de esa forma el peligro de una guerra civil que ya comenzaba a perfilarse. La anexion de Cuba, promovida por los surenos, que de esta forma contarfan con un estado esclavista mas, podia servir de detonante y provocar una crisis en lo relativo a la’esclavitucl, a la vez que tambien producina problemas en el piano intemacional, sobre todo con Gran Bretana. Esta cuestion determino que Estados Unidos no siguiese sus gestiones para la compra de Cuba e incluso que expresase al gobiemo de Madrid su apoyo al dominio espanol sobre la Isla.
Por otra parte los movimientos revolucionarios de 1848 habfan sido conte- nidos en toda Europa. Las probabilidades de un movimiento en Espana capaz de abolir la esclavitud o permitir a Gran Bretana gestiones en ese sentido, habfan desaparecido.

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