Estudio y asimilación selectiva de los contenidos positivos y afínes de la sabiduría militar mundial

En el transcurso de sus actividades revolucionarias, Ho Chi Minh se vale sistemáticamente de métodos científicos para el estudio de las artes militares, así como también de las experiencias que ya existen en la creación de los ejércitos de muchos países para asimilar lo positivo y a fin que pueda ayudar a la construcción de sus fuerzas armadas y a la lucha armada de su país. De hecho, desde su infancia, Ho Chi Minh recibió una educación confuciana y durante su adolescencia se aproximó a la cultura occidental mientras estudiaba en las escuelas vietnamitas-francesas, que existían por entonces. Recibió influencias de las corrientes culturales de occidente, sobre todo de aquellas ideas de “libertad, igualdad y fraternidad” que enarbolaba la joven clase burguesa para tratar de agrupar fuerzas en su intento por derrocar al régimen feudal. Esta es una de las razones que lo impulsaron a ir a Francia en 1911.

En su búsqueda del camino para la liberación nacional, Ho Chi Minh vivió y desarrolló sus actividades en el seno de varias civilizaciones occidentales de esa época. En París investigó diversos aspectos militares de la revolución burguesa francesa, de la Comuna de París y del ejército francés. Al evaluarlos elogió los ejemplos de valentía y combatividad de las masas trabajadoras. Más tarde, en su obra “El camino revolucionario” (1927), escribió: “Los franceses, a pesar de la escasez de alimentos y armamentos, gracias a su valentía revolucionaria pudieron ahogar las conspiraciones en su seno interno y resistir las presiones de las potencias extranjeras. En aquellos momentos, los combatientes revolucionarios eran llamados “soldados sin uniforme” porque muchos no tenían ni siquiera una gorra, andaban sin zapatos, con la ropa hecha harapos y el estómago vacío. Sin embargo, a donde quiera que llegaron hicieron rendir a los soldados foráneos. Todo porque estaban decididos a sacrificar sus vidas y nadie pudo oponérseles”[I].

Su larga estancia en la tierra de la Revolución de Octubre le facilitó las condiciones para estudiar al Ejército Rojo Soviético, conocimientos que aplicó después en el momento oportuno, cuando “estábamos organizando nuestro ejército nacional”. Ho Chi Minh señala que en 15 años de “edificación”, antes de producirse la segunda guerra mundial, el Ejército Rojo Soviético se había convertido en un cuerpo armado perfectamente organizado, bien entrenado y dotado de armamentos modernos. De la experiencia del Ejército Rojo, Ho Chi Minh extrae cuatro positivas lecciones que Vietnam deberá aprender. Primero, que el Ejército Rojo es un ejército que “sabe combatir”, ventaja que considera muy importante, porque un ejército no puede valerse sólo de armas sotisficadas y tropas fuertes que “no sepan combatir”, para vencer al adversario. Segundo, que el Ejército Rojo goza de una magnífica cultura y de una buena educación. Gracias a ello los combatientes soviéticos, desde el soldado de infantería hasta el artillero, el tanquista y el aviador, dominan bien la tecnología, la táctica, el armamento y otros medios de guerra. La educación se dirige a elevar el espíritu de los combatientes, de modo que sean capaces de desplegar su talento y realizar grandes hazañas. Tercero, que este ejército mantiene una relación especial con el pueblo: el ejército y el pueblo son uno solo. En el Ejército Rojo, tanto los jefes como los soldados son de procedencia obrera, campesina e intelectual. La propia

transformación de la base clasista de la sociedad soviética, permite que el ejército y el pueblo sean “como hermanos de una misma familia”, o sea, que existe un alto espíritu de unidad. El pueblo soviético no sólo se alista con entusiasmo al ejército sino que le presta también un respaldo y una ayuda muy activos. Cuarto, que el Ejército Rojo cuenta con dirigentes sabios, morales y talentosos. Todo eso es lo que le ha permitido realizar muchas hazañas y cumplir todas sus misiones.[I]

Ho Chi Minh realizó también estudios sobre el Ejército Rojo chino, e incluso, sobre el ejército del Kuongmintang, porque tal como él mismo dijera: “La cultura de otras naciones hay que estudiarla de manera integral, sólo así uno puede sacar más provecho para sí mismo”. En las últimas páginas de la libreta donde anotara sus poemas del “Diario de prisión” (escritos entre agosto de 1942 y septiembre de 1943, cuando fue detenido y encarcelado por el régimen de Chiang Kai-shek), escribió: “El conocimiento militar básico incluye problemas relacionados con la construcción de un ejército profesional, tales como: la plantilla, el mando, la disciplina, la vida cotidiana, el entrenamiento militar y la educación ideológica”.

La nota que escribiera dice: el ejército profesional se estructura desde la escuadra hasta las divisiones y agrupaciones, bien disciplinadas y equipadas con víveres, armamentos, comunicaciones y fortaleza física. Ese ejército debe ser rápido en sus movimientos y sencillo, preciso y práctico en el cumpümiento de las órdenes; capaz de realizar acciones bien coordinadas y exactas; manteniendo la misma paciencia que uno tiene en la paz, durante la guerra y con el mismo ímpetu combativo que en los tiempos de paz. Ese ejército debe construirse de manera integral, dotado de las “cualidades de transparencia y respetabilidad”; de flexibilidad, iniciativa y confidencialidad de sus operaciones; con la unidad del colectivo y la fidelidad a sus cuadros. Dentro de ese ejército, los jefes deben preocuparse personalmente y hasta el final de todas las tareas, además de esforzarse por el cumplimiento de sus obligaciones; deben simultáneamente erradicar todas las faltas y errores; pensar, hablar, observar, actuar y moverse, sin temor a las dificultades y penalidades; lograr que mientras más duras sean las condiciones, haya más entusiasmo y mayor decisión. Ese ejército debe contar con una retaguardia segura, donde cada uno trabaje por dos, donde una jornada de trabajo rinda por dos y donde cada acción valga por dos. Un ejército así será capaz de ganar la simpatía y el respaldo imperecedero del mundo a su causa de lucha nacional, la empresa común de la paz y la justicia en el mundo. Estos “conocimientos básicos” recopilados después de acceder a los documentos militares chinos de aquel entonces ayudaron a enriquecer sus conocimientos acerca de la creación del ejército, así como a perfeccionar los trabajos preparativos y constructivos ulteriores.

Además de la organización de las fuerzas regulares, Ho Chi Minh también se ocupa de la organización y la construcción de las fuerzas armadas de base. Desde 1941 hasta 1944 redactó sucesivamente los libros: “Experiencias de las guerillas chinas”, “Experiencias de las guerrillas francesas” y “Experiencias de las guerrillas rusas”. Estas experiencias sobre la organización y las acciones de guerrilla se volvieron a hacer patentes posteriormente en documentos tales como “Los trabajos urgentes de ahora” y muchas otras obras suyas. 

Además de estudiar el ejército en los tiempos modernos de muchos países también se preocupa por investigar y extraer los valores dejados por la herencia militar del Oriente antiguo. En sus Obras Completas Ho Chi Minh menciona unas cien veces criterios y conceptos de Confucio y Mencio. Uno de esos conceptos ha sido repetido hasta 14 veces en coyunturas y formas diferentes y está contenido en la frase “Antes que nadie en ofrecerse, después que nadie en disfrutar”. Si vamos a sus obras completas, sólo en los tomos 3 y 4, o sea en un breve período de tiempo, se puede leer en dos oportunidades esta afirmación, y es cuando Ho Chi Minh hace la traducción y presentación de las concepciones militares del “Arte de la Guerra” de Sunzi1.’ La primera vez fue en 1943, cuando hace la traducción del “Arte de la Guerra” de Sunzi. Este material fue publicado en febrero de 1945 por el Ministerio de Propaganda del Viet Minh. La segunda vez es en una coyuntura especial, cuando los colonialistas franceses desataron la provocación en Nam Bo (Cochinchina) y se disponían a agredir nuevamente a Vietnam. Se trata de una serie de artículos titulados “Apuntes del Arte de la Guerra de Sunzi” escritos por Ho Chi Minh y publicados sucesivamente entre el 17 de mayo y el 8 de noviembre de 1946 en el periódico Cuu Quoc (Salvación nacional).

Ho Chi Minh estudia de forma muy científica este “Arte de la Guerra”, es decir, no se trata de que haya hecho una simple copia o una aplicación dogmática. En sus escritos y discursos sobre temas militares usa con frecuencia las cláusulas “conocerse y conocer a otros”, “tiempo oportuno, terreno ventajoso, pueblo armonioso”, “posición, fuerza, oportunidad”, etc., así como los principios “predicción, planificación, iniciativa”… siempre acordes con la tradición militar nacional y las condiciones concretas de la revolución vietnamita en cada etapa histórica. Menciona en casi diez oportunidades la frase “conocerse uno, conocer al enemigo, cien batallas cien victorias” cuya esencia proviene de la famosa cláusula sobre la “valoración” del “Arte de la Guerra” de Sunzi, que plantea: “Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro”. En el capítulo de “Principios de los ataques guerrilleros” correspondiente a su obra “Tácticas de la guerrilla” (1941) plantea muchos aspectos fundamentales del arte militar de la guerra de liberación nacional, tales como los “4 principios básicos” (iniciativa, rapidez, ofensiva, buen plan) y “4 trucos” (evitar el punto fuerte y atacar al punto débil, provocar el este y atacar el oeste, no aferrarse al terreno a toda costa en batallas encarnizadas, atacar al enemigo cuando está en movimiento o desgastado).

Durante los años 1942-1943, ante la necesidad de formar a nuevos cuadros militares, Ho Chi Minh hizo la traducción del “Arte de Mando” de Zhuge Kong Ming[I] y le puso un título totalmente nuevo “Métodos de entrenamiento para los jefes militares según Kong Ming”. Señala con claridad en este libro: “Kong Ming utilizó estos métodos para entrenar a los jefes militares, les enseñó la forma de tratar con la gente y de valorar su trabajo. Sólo si se entienden y practican estos métodos los cuadros políticos y otros, podrán hacer progresos y alcanzar el éxito. Es por eso que todos los cuadros, responsables de cualquier área, deben estudiar este pequeño libro”. Lo cierto es que esta obra no es una simple traducción textual del original pues le introdujo sus propias interpretaciones e ideas. Por ejemplo en la Sección XI escribe: “Dentro del ejército existen personas con diversa capacidad y estas capacidades deben ser potenciadas de manera apropiada. Los que son ágiles deben destinarse a los trabajos de enlace y comunicación, los meticulosos a la exploración, los arriesgados a las fuerzas de choque y los de mejor puntería a los enfrentamientos. El buen uso del talento conduce al éxito y el mal uso, al fracaso”. En otro párrafo expresa: “Un ejército donde se premia y se sanciona de manera injusta, donde las órdenes no están por cumplir y los soldados no tienen ni coraje, ni puntería para lograr avanzar, se vuelve definitivamente inútil aunque cuente con millones de efectivos en sus filas.”

Ho Chi Minh precisa “5 conocimientos” y “4 deberes” fundamentales de un general. Los conocimientos son: 1. Conocer bien al enemigo; 2. Saber bien cuando avanzar o retirarse; 3. Conocer bien la situación del país; 4. Conocer bien el clima y la psicología de la gente; 5. Conocer bien las montañas y los ríos. Los 4 deberes son: L Combatir con inteligencia; 2. Mantener los planes en secreto; 3. Preservar la organización de las tropas; 4. Mantener una voluntad única.

Es obvio que el pensamiento militar de Ho Chi Minh es el resultado de un proceso de estudio y aplicación creativa de la doctrina militar marxista-leninista en las condiciones prácticas de Vietnam, de la asimilación y el desarrollo de los mejores valores de la tradición militar nacional, así como también de haber tomado, a través de sus vivencias personales, lo más positivo de la experiencia militar

mundial. De todos esos elementos, la doctrina militar marxista-leninista constituye la raíz y es la que determina la naturaleza clasista de su pensamiento, mientras que la tradición militar nacional ocupa un lugar particularmente especial en el proceso de formación y desarrollo de su pensamiento. No obstante, todos esos elementos no influyen de manera aislada, sino en una interrelación dialéctica a través de la asimilación, la comprobación y la selección creativa, que fomentan su pensamiento alrededor de los temas militares y que son capaces de responder a las exigencias prácticas de la creación de las fuerzas armadas, así como de la lucha armada, en aras de la liberación nacional y la defensa de la Patria vietnamita. Además de esas tres fuentes fundamentales, el pensamiento militar de Ho chi Minh se sustenta de la realidad práctica. Las ricas experiencias que le aportaron las realidades de su época, de su nación, de su propia vida y de su propio bregar constituyen también una base importante de la formación, perfeccionamiento y desarrollo de ese pensamiento.

 

 

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