La consolidación de la sociedad criolla -1

El siglo xvin español se inició con un importante cambio político. Después del Tratado de Ryswick, suscrito por las principales potencias europeas, la pugna planetaria quedó centrada entre Francia, la potencia continental, e Inglaterra, la potencia marítima. Esta última había concentrado su estrategia en el dominio de los puntos claves del comercio mundial y aspiraba, más que a un extenso imperio territorial, como el español, al dominio del comercio y, a través de éste, de las producciones del naciente mundo colonial.
En la continuación de los enfrentamientos entre Inglaterra y España, ahora colocados como los principales rivales americanos, dos posesiones del imperio hispano eran claves en todo proyecto comercial de la época; éstas eran Gibraltar,para el dominio del comercio Mediterráneo, y La Habana, para el americano. En el nuevo siglo, las luchas por América ya no serán los ataques aislados de piratas y corsarios sino las operaciones de gran envergadura de los ejércitos y armadas de los estados en pugna. Si el siglo anterior fue el de la acumulación originaria del capital europeo éste será el de las grandes guerras comerciales y de reajuste de las concepciones, reparto y explotación coloniales. La pugna por América, dirimida entre España, Inglaterra y Francia, tendrá en este siglo va¬rias confrontaciones militares: la Guerra por la Sucesión Española (1702-1713); la conocida con el nombre de Oreja de Jenkins (1739-1748); la de los Siete Años (1756-1763); y la de independencia de las Trece Colonias de Norteamérica (1776-1782).
La decadencia española había llegado a su máximo grado durante el reinado de Carlos II (1665-1700). A su muerte se inició un importante cambio político que tendría espaciosas consecuencias en la historia de España y sus colonias. El monarca, antes de morir, designó como su sucesor a Felipe de Anjou, nieto del rey francés Luis XIV. Reconocido éste por la nobleza castellana como nuevo monarca con el nombre de Felipe V, se inició la época de la dinastía borbónica. Reclamados los derechos a la Corona por los Hansburgos, apoyados por Inglaterra, se inició la Guerra de Sucesión (1702-1713) que terminaría con el triunfo de la alianza franco- española, aunque a un alto costo. La importancia de este cambio no estribó en una simple sustitución de monarca y de casa reinante. El nuevo rey Borbón trajo consi¬go una nueva concepción política y económica, basada en el modelo francés de Luis XIV y de su ministro Juan Bautista Colbert, y sentó las bases de los llamados Pactos de Familia o alianza entre los reyes franceses y españoles.
El modelo económico colbertista implicaba una mayor centralización y cam-bios en la economía para robustecer el poder absoluto de los reyes pero, también, significaba un intento de modernización. En la concepción mercantilista, el do-minio del comercio y de las producciones coloniales constituía una pieza clave para el desarrollo de la metrópoli. Entre las medidas tomadas estuvo el fortaleci-miento de los mecanismos comerciales, políticos y administrativos con América y una acción más directa contra el comercio ilegal. Con ese objetivo, se limitaron las facultades del Consejo de Indias a los asuntos judiciales, se creó la Secretaría de Marina e Indias y se restringieron las funciones de la Casa de Contratación que, en 1717, fue trasladada de Sevilla a Cádiz. En Cuba, se fortaleció la autoridad de los gobernadores frente a los cabildos locales, a los cuales se les prohibió mercedar tierras, una de las fuentes de su poder.
Dada la efectividad demostrada por las grandes compañías comerciales crea-das en Holanda, Inglaterra y Francia, que descargaba sobre accionistas privados la organización monopólica del comercio colonial, se creó, en 1728, la Real Com¬pañía Güipuzcuana de Caracas. Contrariamente al interés de la Corona, ésta fortaleció el contrabando en Cuba y la red intercaribeña de comercio más allá de las pugnas e intereses imperiales. Los puertos del sur de la Isla, fundamentalmente Manzanillo, Santa Cruz del Sur y Casilda, se convirtieron en reexportadores de los azúcares producidos en el Santo Domingo francés y en la Jamaica inglesa. En 1732 el cabildo de Santiago de Cuba anunciaba la ruina de sus ingenios, si Bayamo, Trinidad y Puerto Príncipe continuaban actuando como intermediarios entre las colonias inglesas y francesas, y las españolas.

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