La formación de la sociedad criolla -4

Durante toda esta etapa, las villas y ciudades constituyeron los núcleos inci-pientes de la formación de las regiones económico-sociales del país; su población, la mayor parte nacida en la Isla y fuertemente mestizada, definió sus perfiles humanos. Alrededor de aquellas, y sin penetrar mucho en el espacio geográfico que siguió estando despoblado, se crearon los cinturones productivos que las abastecían de alimentos y a la vez completaban sus actividades comerciales. En estos espacios se concentró la agricultura. Si en los primeros tiempos la siembra de yuca y la fabricación del casabe habían caracterizado a las estancias, ahora se observa una especialización mayor.
Tres renglones productivos crecerán con fuerza y marcarán toda la posterior historia agraria de Cuba. Una parte de las estancias se especializaron en el tabaco. Fue un producto que, oriundo de la Isla, rápidamente se asimiló por los españoles. El cambio del tipo de inmigración peninsular, que ahora se basó en agricultores canarios y de las zonas del norte de España, propició el nacimiento del campesina-do, es decir, los hombres que cultivaban directamente la tierra en pequeños espa-cios. Estos campesinos utilizaron también el trabajo esclavo pero en proporciones menores que para el azúcar. A estas fincas se les llamaron vegas, porque se organizaron siguiendo el trazo de los ríos, en terrenos arenosos, fértiles, formados por los propios cauces.
La otra especialización fue la caña de azúcar. Esta se basó en el trabajo esclavo aunque utilizó otras formas de explotación. Si bien la caña de azúcar había sido introducida desde los inicios de la conquista, no es hasta 1540 cuando se observa un interés de la Corona por incentivar esta producción. Para ello era necesaria una inversión para la cual no existían suficientes recursos económicos. No es hasta principios del siglo xvii, en 1600, que la Corona otorga un crédito para que se desarrolle este cultivo.
Tabaco y azúcar forman el famoso contrapunteo de la agricultura cubana: el primero significa el campesinado libre, aunque poseedor de esclavos, y la pequeña propiedad agraria; la segunda, la esclavitud, hubo otras formas de trabajo, y el latifundio. El tabaco no implica una alta inversión económica; el azúcar, en ma-quinarias y esclavos, requería de capital. La producción de esta última fue también el resultado de la evolución de la técnica. Al principio se utilizaba un aparato rudimentario llamado cunyaya\ después se fueron perfeccionando los trapiches que utilizaban como fuerza motriz la animal, hidráulica e, incluso, humana. Al principio la producción de estas instalaciones no fue el azúcar sino, más bien, una especie de raspadura que fue cambiando en turrones, y por último, en diversas formas de mieles, melaza y azúcar crudo.

La tercera especialización fueron los sitios de labor dedicados a la produc¬ción de alimentos para las villas y ciudades, las flotas y el comercio de contraban¬do. Los sitieros formaron, junto a los vegueros, el campesinado.
El desarrollo de las villas estuvo directamente vinculado a la actividad comercial. A ésta también estuvo asociado el poblamiento. La intensa activé
dad de La Habana la convirtió en el centro mismo del crecimiento demográfico pero la villa de B ay amo alcanzó un auge inusitado gracias a la ruta del contrabando a pesar de haber sido marginada del comercio legal. A este proceso también estuvo unido el modesto nacimiento de las manufacturas. A finales del siglo xvi las más importantes son las tenerías dedicadas al curtido de los cueros. También vinculada con el ganado se desarrolló la fabricación de tocinos y tasajos, que tienen buena venta en las flotas y en los bucaneros. El astillero y el sistema de fortificaciones contribuyeron a desarrollar diferentes oficios como los de carpinteros, constructores, fábricas de tejas, etc. Éstos se organizaron en las hermandades y cofradías, casi todas bajo una advocación religiosa.

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