LA LUCHA POR ELIMINAR EL YUGO OPRESOR SOBRE LOS PUEBLOS COLONIALES A TRAVÉS DE LA VIOLENCIA REVOLUCIONARIA- page 2

Dedicó un capítulo entero para analizar “El mal de la corrupción en el aparato dominante”. A través de los datos concretos extraídos de los archivos oficiales de Francia, describió a los funcionarios colonialistas como puros parásitos. Estos “deshechos” fueron precisamente los más asquerosos roedores y ladrones de los presupuestos. En el aspecto cultural, el colonialismo francés se empecinó en la aplicación del oscurantismo radical. “Oscurantizar a la población para facilitar su dominación, esta es la política que los gobernantes en las colonias suelen aplicar”1.

Lo que representó especial interés para Nguyen Ai Quoc en su estudio fue la mañosa dominación por vía militar que imponía a los pueblos colonizados y a su propio pueblo un impuesto que él denominó “impuesto de sangre”. “Impuesto de sangre” es precisamente el título del primer capítulo de su obra “Proceso a la colonización francesa”, compuesta de 12 capítulos. Bajo el dominio del colonialismo francés, “de repente, a ellos (los nativos) les impusieron el título supremo de combatiente defensor de la justicia y la libertad”1. Pero tuvieron que pagar un precio bastante alto por ese repentino honor. Puesto que súbitamente tuvieron que alejarse de sus esposas e hijos y abandonar sus campos y huertos para atravesar los océanos y exponer sus cuerpos en los campos de batalla de Europa. Durante la primera guerra mundial, “un total de 700 mil nativos de las colonias pisaron la tierra francesa y de ellos, 80 mil no pudieron volver nunca a ver el sol en su tierra natal”2.

Nguyen Ai Quoc señaló que el capitalismo francés trataba por todos los medios de aprovecharse de las colonias para fortalecer su dominio, sacando de allí materias primas para sus fábricas y recursos humanos para oponerse a la revolución. Lanzaron a proletarios de estás colonias a combatir contra proletarios de otras colonias. Y al final se aprovecharon de los proletarios en las colonias para dominar a los proletarios blancos. Analizando el empleo de soldados locales por parte de los colonialistas, Nguyen Ai Quoc indicó que el “peligro” consistía en que los soldados nativos podrían cumplir “ciega y dócilmente” las órdenes dadas por los oficiales franceses para reprimir brutalmente a la revolución, lo que los soldados franceses de “cierta conciencia” podrían negar hacer. Partiendo de eso, llamó a la clase proletaria, tanto en la metrópoli como en las colonias, a actuar con rapidez “haciendo que los soldados nativos entendieran que los obreros en la metrópoli, al igual que los soldados en las colonias, compartían los mismos dueños opresores y explotadores, por lo tanto, eran hermanos de la misma clase; y que cuando llegara el momento de combatir, ambos unidos combatirían a los enemigos comunes y no se pelearían entre sí” .

En el propio año 1925, dándose las nuevas señales de los preparativos militares de Gran Bretaña y Estados Unidos en el Pacífico y la inminente reacción de Japón ante estas maniobras, Nguyen Ai Quoc volvió a abordar el tema de la naturaleza belicista del imperialismo. Hizo el artículo titulado “Los problemas de Asia”, publicado en la revista Inprekorr No 19 del año 1925, desenmascarando la alianza diabólica entre las potencias imperialistas occidentales encaminada a proteger sus intereses en Asia y llamaba al mismo tiempo la atención a la opinión pública internacional de un nuevo fenómeno procedente de Japón. Se trataba de que a Japón “se le ocurría la idea de crear el bloque interasiático”. Frente a esta intención de Japón, Nguyen Ai Quoc preguntó “¿Por qué no una alianza Rusia- China-Japón?” Analizó lo que perseguía Japón con la idea del bloque interasiático y afirmó: “Esa es una intención irrealizable debido al egoísmo de los japoneses y a todo lo que han hecho.”

De esa manera, con su análisis científico de la esencia del imperialismo después de la primera guerra mundial, Nguyen Ai Quoc contribuyó a enriquecer los criterios de Lenin sobre la naturaleza del imperialismo. Con sus argumentos sistemáticos y bien argumentados condena al colonialismo y pone en práctica una denuncia política contundente. Según Lenin, si la denuncia “económica” es la declaración de guerra al sector empresario, la denuncia política constituye entonces la declaración de guerra al gobierno. En ese sentido, la condena del régimen colonialista en las colonias ha sido un demoledor golpe contra el sistema de gobiernos colonialistas en las colonias y a la vez un estímulo a que las masas populares se levantaran para luchar y echar abajo ese régimen podrido.

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