LA LUCHA POR ELIMINAR EL YUGO OPRESOR SOBRE LOS PUEBLOS COLONIALES A TRAVÉS DE LA VIOLENCIA REVOLUCIONARIA- page 1

Al comienzo de 1919, los países imperialistas ganadores de la primera guerra mundial se reunieron en la Conferencia de Versailles (Francia) para repartirse 1 mercados y zonas de influencia, principalmente ent Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. El presiden estadounidense, Wilson, envió a la conferencia el “Plan d 14 puntos” que lucía por su forma como una ratificación d derecho a la autodeterminación nacional, pero tenía en s esencia el propósito de atraer a los pueblos de los paíse coloniales y dependientes, en un esfuerzo por disputa influencias con otros países imperialistas.

Con su sensibilidad y entusiasmo patriótico y a nombre de los héroes vietnamitas, Nguyen Ai Quoc hizo llegar a la Conferencia de Versailles la Demanda de 8 puntos del pueblo anamita, exigiendo a las potencias y al gobierno francés el reconocimiento de los derechos del pueblo vietnamita a la libertad, la democracia y la igualdad. Frente a la naturaleza opresora del imperialismo, la demanda de Nguyen Ai Quoc así como las demandas planteadas a la Conferencia de Versailles por las delegaciones de la India, China y Corea, “no tuvieron ningún resultado”. Esta realidad le ayudó a entender mejor que las declaraciones hechas por los politiqueros capitalistas e imperialistas sobre la libertad y la democracia no eran más que unas palabrotas azucaradas para engañar a los pueblos, y que el “Wilsonismo” era simplemente “un gran engaño”.

Inmediatamente después de su publicación, la Demanda fue objeto de furiosos ataques de los comentaristas pagados por el colonialismo. Ante la necesidad de impulsar la lucha ideológica, Nguyen Ai Quoc escribió una serie de artículos denunciando la falacia de los escritores pagados ante la opinión pública internacional, haciendo severas acusaciones contra el imperialismo y el colonialismo. Y a continuación publicó otra serie de artículos desenmascarando la naturaleza belicista y agresiva del imperialismo; creando con ello las condiciones para la agrupación de fuerzas en contra del enemigo.

Tras la Conferencia de Versailles, los países vencedores de la guerra imperialista no sólo se apoderaron de las regiones bajo la influencia alemana, sino que repartieron también Ruhr, una importante zona de las industrias carbonera y metalúrgica de Alemania. En enero de 1923, en su oculto intento de imponer sus ventajas en Europa, el imperialismo francés, en confabulación con Bélgica, ocupó Ruhr agravando aún más la situación. Dando seguimiento a estos sucesos, el 1 de febrero de 1923, Nguyen Ai Quoc escribió el artículo “Colección de animales” poniendo al desnudo los designios del imperialismo y los peligros latentes que existían por los nuevos enfrentamientos militares que sucederían entre los propios países imperialistas. Nguyen Ai Quoc siguió de cerca los grandes eventos orquestados por las potencias imperialistas, así como sus maniobras militares en la región estratégica de Asia – Pacífico. Del 12 de noviembre de 1921 al 6 de febrero de 1922, los más grandes países imperialistas se reunieron en Washington, Estados Unidos, para concretar aún más como seria la repartición de colonias y zonas de influencia, para obligar a Gran Bretaña a abandonar su dominio del mar, eliminar la alianza anglo- japonesa y forzar a Japón a dejar su monopolio en el control de China. Este constituyó ni más ni menos un paso que prepararía las condiciones para que el imperialismo norteamericano consolidara su dominio sobre otros países y su hegemonía en el Pacífico. Nguyen Ai Quoc comprendió con claridad el intento de cada país imperialista y su naturaleza belicista, así como los desastres ulteriores de esa reunión.

Por ello llamó la atención a la clase proletaria mundial para que acusara la vigilancia y detuviera esa guerra imperialista, porque “en cualquier descuido estallaría la guerra por causa del problema del Pacífico”[1].

En este mismo período, Nguyen Ai Quoc se interesó además por el plan de los grandes países imperialistas, encaminado a re vitalizar la industria militar de la derrotada Alemania y dirigirla contra la Unión Soviética y otros estados. En 1924, delegados de los países ganadores se reunieron en Londres, capital de Inglaterra, y aprobaron el plan Dawse, destinado a la realización de ese malvado designio. Para señalar claramente el peligro que representaba para la clase proletaria mundial, Nguyen Ai Quoc escribió: “El capitalismo, en su fase imperialista, avanza furiosamente hacia la acumulación de capital. El plan de los profesionales se dirige a esclavizar a los obreros alemanes. Ello conducirá inevitablemente a la esclavización de la clase proletaria de América y Europa. El plan Dawse es un ataque directo a la clase obrera”2.

Estuvo especialmente interesado en la estrategia militar de los grandes países imperialistas de la región de Asia- Pacifico. Después de analizar los movimientos militares de Japón en la isla de Yap, el incremento por parte de Estados Unidos de sus barcos de guerra en el Pacífico y la necesidad de Francia de instalar y robustecer su sistema de colonias en el periférico pacífico, Nguyen Ai Quoc puso al descubierto los peligrosos intentos de las potencias imperialistas y alertó a la humanidad progresista sobre el peligro en que el Pacífico se había convertido ya en “un centro adonde se dirigían las miradas ambiciosas de los imperialistas” y que esta región “se transformaría en una hoguera de la nueva guerra mundial”. Así que a los análisis hechos por los creadores del marxismo-leninismo acerca de la naturaleza del capitalismo y el imperialismo, Nguyen Ai Quoc añadió y evidenció que la esencia del imperialismo después de la primera guerra mundial definitivamente no cambió nada, al contrario, su naturaleza belicista, agresiva y contrarrevolucionaria se expresaba más alocadamente. Su conclusión fue: “La clase proletaria mundial debe estar en todo momento alerta y dispuesta a impedir la guerra imperialista. Es necesario utilizar la violencia revolucionaria para oponerse a la violencia contrarrevolucionaria”.

Junto con el desenmascaramiento de la naturaleza belicista y agresora del imperialismo, Nguyen Ai Quoc profundizó el estudio de la naturaleza parasitaria y explotadora del colonialismo. Para exponer con claridad la esencia y las maniobras de dominación de éste en las colonias, de 1919 a 1925, Nguyen Ai Quoc publicó sucesivamente en varios periódicos de Francia y en Le Paria, fundado por él, numerosos y famosos artículos. Basándose en esos escritos y aprovechando su estancia en la Unión Soviética para asistir al V Congreso de la Internacional Comunista, Nguyen Ai Quoc completó su obra “Proceso a la colonización francesa”, que fue publicada en París en 1925 por la Editorial Trabajadores.

Con pruebas concretas, exactas y convincentes, Nguyen Ai Quoc puso al desnudo el encubrimiento sistemático del colonialismo en las colonias e hizo entender a los pueblos del mundo las inimaginables atrocidades cometidas por el colonialismo francés en Indochina y otras colonias suyas. Señaló que en su afán de obtener la máxima ganancia, el poder colonialista francés perpetraba la monopolización de la economía. Monopolizaron el comercio, los medios de transporte, las extracciones mineras, las tierras, la exportación, la importación, etc. El gobierno colonialista utilizó en particular la forma de explotación de tiempos medievales. Fue el régimen de aranceles, incluyendo impuesto individual, impuesto de mercados, impuestos de embarcaciones; impuestos para presupuestos de distintos niveles; tributos para mandarines y terratenientes en el campo; y otros cientos de impuestos injustificables. Con más perfidia aún, los colonialistas franceses llevaron a cabo en la política medidas dictatoriales. Aplicaron el dominio directo y la represión despiadada, quitándole al pueblo en las colonias el derecho a la palabra, la libertad y la democracia. Todos los poderes estuvieron en manos de los franceses.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *