Las Indias que no son orientales – page 1

El arribo de Cristóbal Colón a España provocó una verdadera conmoción que llevó a los reyes a desarrollar, en poco tiempo, una política sumamente agresiva con el objetivo de consolidar para Castilla la nueva ruta comercial habida cuenta de que se había arribado a las islas y costas de Asia. Los siempre exagerados y equivocados relatos de Colón, las muestras de oro y aquellos indios que llevó consigo de rasgos mongoloides y que no eran ni negros -africanos- ni blancos -europeos-, no dejaron la menor duda de que Castilla había ganado la carrera por las islas de las especias y las riquezas de las Indias orientales.

En los escasos ocho meses que median entre la llegada de Colón a España, el 15 de marzo de 1493, y su rápido reembarco el 26 de noviembre del mismo año, los soberanos logran del Papa español y cercano colaborador suyo durante mucho tiempo, Alejandro VI (Rodrigo de Borgia), el otorgamiento de sucesivas bulas en las cuales se contemplaba una nueva división del mundo. Ahora el objetivo de los reyes era excluir a los portugueses o a cualquier otro rey europeo del tránsito por “la nueva ruta castellana”. Por bula de 4 de mayo de 1493 se dividió el planeta en un occidente castellano y un oriente portugués a partir de una línea imaginaria colocada a cien leguas al oeste de las islas Azores y de Cabo

Verde. De esta forma se suprimían las cláusulas del tratado de Alcagovas-Toledo. Ya en poder de los reyes la bula papal, éstos encaminaron sus pasos a un acuerdo

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con los lusitanos. Este se firmo un año después en Tordesillas y su letra respondió a lo señalado por las bulas de Alejandro VI. En su apuro por garantizar “la ruta castellana” y en su desconocimiento de la realidad geográfica, los reyes cometían nuevos errores. La línea trazada por la bula papal, y aceptada en el tratado de Tordesillas, dejaba en la zona portuguesa una parte del continente americano, la zona más oriental del actual Brasil. Pero esto lo desconocían los monarcas. La nueva situación creada incentivó a los lusitanos a continuar su navegación hacia

el Oriente bojeando el sur de Africa en 1497.

Paralelo a las gestiones en Roma y Lisboa, los reyes suscribieron con Colón un nuevo documento, las Instrucciones de Barcelona, el 29 de mayo de 1493. En él se precisaba el establecimiento de una colonia en La Española, se prohibía a otros particulares efectuar expediciones por la zona, y sólo Colón y el tesorero real, o en su defecto otra persona designada por los reyes, serían los encargados de realizar el comercio con las nuevas tierras descubiertas o por descubrir. El 26 de noviembre de 1493, Colón partía de retomo a América con una de las expedi­ciones mayores que hasta entonces se habían efectuado fuera de Europa: 16 na­vios y 1 500 hombres con municiones, artillería, trigo, semillas, yeguas, caballos, herramientas y mercaderías para intercambiar. Entre sus subordinados marcha­ban hidalgos, campesinos, artesanos, funcionarios reales y expertos marinos. Sus objetivos eran consolidar la factoría de la Navidad, como punto avanzado de la ruta castellana en el Asia, y continuar las exploraciones que lo llevaran a las islas de las especias y al reino del Gran Khan. Luego de llegar a Las Antillas Menores y Puerto Rico, arribó al fuerte Navidad, el que encontró destruido y muerta su guarnición como consecuencia de una sublevación de aborígenes provocada por los excesos de los españoles. Fundó entonces, más al este, la ciudad de La Isabela que sería el punto de irradiación, según su concepto, de las expediciones castella­nas. El propio Colón zarpó el 24 de abril de 1494 para “explorar la tierra firme de las Indias” es decir Cuba. Realizó una larga navegación por la costa sur de la Isla hasta llegar a la Ensenada de Cortés, muy cerca ya de su extremo occidental. Pero el hecho que desde Maisí ya había navegado 335 leguas, le reafirmó la idea de que recorría parte de la costa de Asia. El 12 de junio hizo levantar un acta, ante la presencia de todos los tripulantes, en la que se afirmaba que se encontraban en “la Tierra Firme del comienzo de las Indias”. Al día siguiente inicia el viaje de retor­no a La Española dejando asentado un nuevo error.

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