MANTENIMIENTO DE LA INICIATIVA REVOLUCIONARIA Y COMBATIVA EN LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN DE LAS COLONIAS- page 2

Tras esta publicación Nguyen Ai Quoc se dio cuenta de que era indispensable llevar a cabo los trabajos propagandísticos y organizativos porque sólo con esto se podría impulsar el desarrollo del movimiento revolucionario en los países coloniales y lograr que este movimiento tomara la iniciativa en la lucha por su propia liberación nacional. Debido a esto, en julio de 1921, junto con algunos revolucionarios de las colonias que se encontraban en Francia, Nguyen Ai Quoc fundó la Asociación de Naciones Colonizadas y fue elegido miembro de su dirección. Creó el periódico Le Paria y era su editor en jefe y su gerente al mismo tiempo. La proclamación de la Asociación de Naciones Colonizadas redactada por Nguyen Ai Quoc plantea con nitidez el objetivo de su fundación que es dirigir a los pueblos de los países colonizados a unirse para derrocar el yugo de dominación impuesto por el colonialismo y el imperialismo. La proclamación reafirma: “En aplicación de las fórmulas de Karl Marx, les expresamos a ustedes que su liberación se logrará solamente con sus propios esfuerzos”2.

A continuación, en diciembre de 1921, en el I Congreso de delegados del Partido Comunista de Francia reunido en la ciudad de Marseille, Nguyen Ai Quoc fue designado a integrar la presidencia del Congreso y presentó su proyecto de resolución sobre “El comunismo y las colonias”. En octubre de 1922 se celebró el II Congreso del Partido Comunista Francés. Nguyen Ai Quoc planteó al Congreso que “pidiera a intensificación de la propaganda y el ingreso al partido de los trabajadores en las colonias, y que enviaran la mayor cantidad posible de delegados al congreso nacional”. Su planteamiento fue objeto de especial y profunda atención de los delegados. El Congreso aprobó un llamado dirigido a los trabajadores en las colonias y les recordó: “Nosotros estamos codo a codo con ustedes en su resistencia y su lucha contra las atrocidades de los colonialistas…”. Después del Congreso, Nguyen Ai Quoc redactó un documento en idioma vietnamita en forma de volantes en el que señaló: “Uno de los objetivos del Partido es respaldar a sus hermanos en las colonias… En aras de la paz mundial, la libertad y la prosperidad, los explotados de todas las naciones deben unirse y luchar contra los explotadores”[I].

Como comunista, altamente interesado en la lucha por la liberación de los pueblos colonizados, Nguyen Ai Quoc contribuyó activamente a la formulación de las líneas y orientaciones del Partido Comunista Francés respecto a los problemas coloniales, realizó personalmente el trabajo de agitación y tomó parte en la creación de la Asociación de Naciones Colonizadas. Mientras que Nguyen Ai Quoc maduró sus conocimientos y desarrolló fuertes actividades encaminadas a poner en práctica los pensamientos de Lenin sobre los problemas nacionales y coloniales, surgieron dentro del movimiento comunista internacional extrañas tendencias erróneas y dañinas para la revolución colonial.

Tal situación provocó gran preocupación en Nguyen Ai Quoc. Mantuvo su consecuente decisión de lucha contra la tendencia a “menospreciar a las colonias”. Antes de salir de Francia envió una carta al Comité Central del Partido Comunista Francés exponiendo sus reflexiones acerca de los problemas coloniales. Analizó en su carta los errores cometidos en el trabajo del Partido Comunista Francés para con las colonias y le planteó que “lo mejor sería un buen uso del tiempo en el futuro” mediante “el reconocimiento oficial de la Liga Martinica del grupo Jean Jaurés; la reapertura de la sección dedicada a las colonias en el periódico Le Paria; la estimulación a las organizaciones en las colonias a incrementar la propaganda y reclutar a más nativos a sus filas; la apertura de secciones abordando las cuestiones coloniales en todos los medios de prensa del Partido con el fin de que sus lectores se familiarizaran poco a poco con los problemas de las colonias; la ampliación del tema colonial en los mítines así como en los congresos y las reuniones del Partido; y cuando las posibilidades financieras del Partido permitieron las visitas de los congresistas a las colonias, la organización de los gremios o agrupaciones similares en las colonias. Paralelamente con los artículos de carácter teórico y los concretos planteamientos enviados al Comité Central del Partido Comunista Francés para dar su aporte al impulso del movimiento revolucionario en las colonias, Nguyen Ai Quoc se valió de diversas formas de actividades para esclarecer sus concepciones sobre las más sustanciales cuestiones de la revolución libertadora en las colonias; en primer lugar la preparación de los pueblos colonizados en el sentido de la iniciativa y la persistencia en la lucha.

A mediados de 1923, Nguyen Ai Quoc fue a Moscú. Trabajó en la Comisión Oriental de la Internacional Comunista. En octubre del mismo año, participó en el Congreso Internacional de Campesinos y fue elegido miembro del Presidium del Consejo Internacional de Campesinos. En junio de 1924, asistió al V Congreso de la Internacional Comunista. En esta tribuna, Nguyen Ai Quoc intervino en tres ocasiones sobre los problemas nacionales y coloniales: las sesiones No 8 (23 de junio), No 22 (1 de julio) y No 25 (3 de julio). Planteó que “aprovecharía todas las oportunidades posibles, sugeriría los temas y si fuera necesario despertaría la conciencia de los delegados respecto al asunto de las colonias”. En otras palabras, luchó porque los militantes de la Internacional Comunista comprendieran correctamente la importancia que le había dado Lenin a la revolución en las colonias. En el comienzo de su intervención en la sesión 8 dijo: “Yo he llegado aquí para no dejar de llamarle la atención a la Internacional Comunista sobre la existencia de la revolución en las colonias y su futuro prometedor, pero existe también el peligro”1.

Este constituye un criterio importante que Nguyen Ai Quoc logró sintetizar de sus artículos periodísticos publicados con anterioridad. Reafirmó: “La revolución en las colonias posee una gigantesca fuerza de las masas y ésta será invencible

una vez despertada y organizada. Con esta fuerza, son capaces de liberarse así mismos y ayudar a la revolución del Occidente en su liberación total”. El peligro que representaron las colonias fue algo novedoso para muchos revolucionarios occidentales. Precisamente en su intervención Nguyen Ai Quoc expresó: “Les pido a ustedes excusas por mi atrevimiento, pero yo no puedo decirles que después de escuchar las palabras de los compañeros delegados de la metrópoli, tengo la impresión de que ellos  intentan matar la serpiente por la cola. Todos ustedes conocen bien que en este momento el veneno y la fuerza de la  serpiente capitalista se concentran en las colonias más que en la metrópoli. Las colonias se han transformado en la piedra angular de las fuerzas contrarrevolucionarias. Pero cuandohablan de la revolución, ustedes menosprecian las colonias”[1]. Más adelante expuso una verdad simple: para romper un huevo o una piedra es necesario encontrar un instrumento cuya resistencia correspondiera a la del objeto a romper. Finalmente recordó: “Al discutir sobre las posibilidades y las medidas para realizar la revolución y trazar planes para la próxima batalla, los compañeros ingleses y franceses así como los de otros partidos han dejado pasar por completo este criterio de extrema importancia estratégica. Por lo tanto, les exhorto encarecidamente a ustedes: ¡ténganlo en cuenta!”

 

 

 

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