REALIZAR LA INSURRECCIÓN DE TODO EL PUEBLO, DE LA NACIÓN BAJO LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO- page 1

La insurrección de todo el pueblo o insurrección nacional, bajo la dirección del Partido Comunista, constituye un concepto esencial del pensamiento de Ho Chi Minh sobre este tema. Este criterio tiene su origen en los postulados de que “la revolución es la causa de las masas” y que “cuando la voluntad del pueblo es fuerte, no hay tropa, ni arma capaz de oponérsele”, postulados que fueron expuestos claramente en su obra “El camino revolucionario” que vio la luz en 1927.
Con anterioridad los creadores del marxismo-leninismo al abordar el tema de la insurrección armada insistían, en todo momento, en que para lograr la insurrección armada se debía evitar en absoluto buscar “apoyo en la conspiración” y si en el “auge revolucionario del pueblo”. En la práctica, muchas de las sublevaciones armadas que condujo la clase obrera en diferentes países contaron con la participación de las masas populares en diferente medida. La Comuna de París (1871) fue una lucha librada por la clase proletaria francesa con la participación de otros sectores trabajadores. No obstante, la Comuna de París no logró movilizar a las amplias masas campesinas para el levantamiento. En 1917 cuando se produjo la Revolución de Octubre en Rusia hubo insurrecciones generales de obreros, campesinos y militares, con la participación de la clase media, pero no se logró una insurrección nacional. La insurrección clasista que ocurrió en las condiciones de la Rusia de entonces fue uh producto de la creatividad de Lenin. El éxito de las insurrecciones generales de 1917 y la fundación del Estado Soviético ruso permitieron que la revolución proletaria marxista-leninista pasara de ser una idea para convertirse en una realidad en ese país.
Al estudiar la Revolución rusa de Octubre, Nguyen Ai Quoc afirmó: “En el mundo de hoy sólo la Revolución rusa ha logrado triunfar y ese triunfo ha sido radical, es decir, ha logrado que el pueblo pueda disfrutar de felicidad, libertad e igualdad verdaderas, no de una libertad y una igualdad engañosas… La Revolución rusa ha destronado a los reyes, a los capitalistas y a los terratenientes y se esfuerza por que los obreros y campesinos de otros países y los pueblos oprimidos de las colonias hagan también su revolución para acabar con todo vestigio del imperialismo y el capitalismo en el mundo.”1 Sobre la base de esta conclusión, argumentó que la revolución vietnamita debía ser también de una manera radical y hasta el final, haciéndole entrega del poder a manos de las inmensas masas populares y “nunca en las de una minoría” porque es la única manera en que “el pueblo podría ser feliz”.
Sin embargo, Nguyen Ai Quoc estimó que las condiciones históricas y sociales, entre otras, de la Insurrección General Rusa eran diferentes a las de los pueblos oprimidos por el yugo colonial. Para hacer una revolución radical en el caso de estas naciones, los objetivos de la revolución no podían ser sólo el derrocamiento de los mandarines feudales, de los terratenientes y los burgueses, sino que además había que derrumbar el yugo colonial, opresor de estos pueblos. Es por ello que, según Nguyen Ai Quoc, la revolución de liberación de las colonias tenía sus particularidades, ya que debía cumplir la tarea de liberar al pueblo trabajador y a la clase obrera, al mismo tiempo que lograba la liberación nacional. Sin alcanzar la liberación nacional no se podría alcanzar la liberación de clases. Enfatizaba además: “Estas dos liberaciones sólo pueden ser obra del comunismo y la revolución mundial”. Dentro de su teoría sobre la revolución de las colonias éste es uno de los postulados más creadores de Ho Chi Minh.
Tras el triunfo de la Revolución rusa de Octubre y hasta principios de 1945, las insurrecciones armadas para alcanzar la liberación nacional conducidas por la clase proletaria no lograron la victoria completa en ninguno de los países coloniales del mundo. En Asia se creó el Partido Comunista de Indonesia en 1920 y al año siguiente se fundó el Partido Comunista Chino. En 1926, bajo al dirección del partido del proletariado, estallaron las sublevaciones en Indonesia y en 1927 tuvo lugar la insurrección de Guang Zhou pero ninguna de las dos condujeron a la victoria. Esta realidad planteó problemas a los que los partidos políticos del proletariado tenían que darle respuestas, primero que todo, en el aspecto teórico. En su afán de cumplir esa misión histórica, Nguyen Ai Quoc estudió con profundidad la tradición histórica y la cultura nacional de Vietnam, así como los valores de la cultura oriental.
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A través de sus estudios descubrió la existencia de muchos contenidos a los que se hacía poca referencia en las obras teóricas de esa época; uno de ellos era el referido al concepto de la “gran fuerza motriz del país”, que era precisamente el nacionalismo. En 1924 Nguyen Ai Quoc hace un importante informe, en el que se refiere a un nuevo tema con respecto a las concepciones que existían dentro de la Internacional Comunista de entonces – la fuerza del nacionalismo. Afirmaba: “El nacionalismo es la gran fuerza motriz de un país. Es precisamente ese sentimiento el que provocó el levantamiento contra los impuestos en 1908, el que ha enseñado a protestar a los culíes y el que ha hecho que los “campesinos” ocultamente se opongan a los impuestos por los servicios y la sal. Es ese mismo nacionalismo el que ha alentado en todo momento a los comerciantes anamitas a competir con los franceses y los chinos, ha estimulado a la juventud en sus quehaceres escolares, ha facilitado a los revolucionarios su huida a Japón y provocado que el rey Duy Tan1 intentara la insurrección de 1917”2.
En el V Congreso de la Internacional Comunista (1924) hizo tres famosas intervenciones en las que señaló a los partidos comunistas de Europa las tareas que debían cumplir con las colonias y reafirmaba que el problema nacional de estas era parte de los problemas comunes de la revolución del proletariado y su dictadura”. Estos argumentos teóricos fueron altamente valorados por este congreso y gracias a ello en el VI Congreso (1928) la Internacional Comunista hizo énfasis en que el nacionalismo tenía una gran influencia en el proceso revolucionario de todos los países coloniales y semi coloniales. La tesis de la Internacional Comunista llamó la atención de los partidos comunistas: “Lo más importante es que, según cada caso concreto, se debe estudiar con cuidado la influencia especial que ejerce el factor nacionalista y que determina, en lo fundamental, la originalidad de la revolución en las colonias.”

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