Un reformismo de elite; una revolution popular -1

En abril de 1862 se fundo el periodico El Siglo, que debia servir como medio de divulgacion de las ideas reformistas y, a la vez, de centro aglutinador de este movimiento. El caracter elitista, conservador, esclavista y contrarrevolucionario de la direccion del movimiento reformista de estos anos se observa en el progra- ma que resumfa su editorial inicial: Iguales derechos politicos a los cubanos que a los espanoles. Representation de Cuba en el Congreso espanol. La misma ley de imprenta que rige en Ja Peninsula, exceptuando unicamente las cuestiones de esclavitud, respecto a.las cuales puede •existir la previa censura. Prohibition absoluta del trafico de esclavos y de toda inmigracion colec- tiva que no fuese blanca. Estudiar la cuestion de la esclavitud, y tratar de resolverla, conciliando la resolution con los intereses de los propietarios a fin de conjurar la revolucion y sus peligros. Ifedir que se extiendan a Cuba las leyes civiles, penales y mercantiles que sean compatibles en sus intereses e instituciones especiales. Una diputacion Provincial o consejo colonial, de election propia analoga a la de diputados nacionales con facultades de dictar leyes que afecten intereses jeuramente locales. Orden judicial y administrativo identico al de la Peninsula. El Gobemador Superior Civil con facultades puramente ejecutivas de las leyes nacionales o coloniales. Ley de Ayuntamiento igual al de la Peninsula. Constante cntica con arreglo a las propias enunciadas de Jfcdos los actos de los funcionarios publicos. En cuanto a la politica espanola y extranjera, el periodico sostendra doctrinas civilizadoras y de progreso fundados en los principios mas avanza- dos politicos, economicos y religiosos; pero que sea un periodico de orden y no un periodico revolucionario.
Dos aspectos pueden subrayarse de este editorial-programa: primero, la rei- terada y explicita declaracion de que el movimiento no es revolucionario sino, todo lo contrario, que su objetivo era “conjurar” la revolucion; segundo, que re-coge las aspiraciones de los “propietarios”, y no de toda Cuba. Esto es especial- f niente palpable en la actitud que asumen respecto a la esclavitud, una de las formas de propiedad. En este programa no es posible ver una convergencia de los intereses de todos los cubanos. Los recursos, la representacion y el poder de esa que el concepto de nacion, el de patria o “tierra de los padres” tiene un sentido mas emocional y estable y adquiere toda su dimension en los llamados rellollos o hijos de criollos. El primer cubano que alcanzo la dignidad de Obispo, Dionisio Rezino y Ormachea, coloca con orgullo, tres P en su escudo que son las iniciales de la frase Primer Prelado de la Patria. Por entonces el concepto se aplico al lugar o region donde se nace. No existe, debido a la fragmentacion regional, un con¬cepto nacional de patria ni una explication racional de este sentimiento del crio- llo. Las patrias locales (La Habana, Santiago de Cuba, Bayamo, etc.) constituyen, al final del perfodo, comunidades estables con una alta definition de sus criollos y de sus culturas.
Como la formation de las patrias de los criollos se dio dentro del contexto de las politicas imperiales espanolas y del reto de sus rivales, los criollos se vie- ron sometidos a varios factores intemos y extemos. Primo en ellos, como es logi- co, la defensa de sus intereses regionales, de los de sus patrias locales, frente e independiente de los imperiales, o los de sus rivales. El absolutismo politico del Consejo de Indias y el monopolio comercial de la Casa de Contratacion de Sevi-lla estrangulaban la vida economica de las villas a exception de La Habana y Santiago de Cuba por las que circulaba el sistema comercial imperial. El surgi- miento de las rutas del contrabando puso en contacto a estas zonas con los pros- critos bucaneros. Sus economfas se desarrollaron sobre la base de este libre co- mercio sin reglas ni leyes.
Los gobemadores trataron de combatir esta tendencia. Villas como Bayamo mostraban tal prosperidad economica que hasta los obispos quenan trasladar la catedral para esa villa. El gobemador Pedro de Valdes decidio acabar con el con-trabando de los bayameses, eri 1603, enviando una tropa bajo el mando de Melchor Suarez de Poago pero esta fue cercada y obligada a regresar a la capital sin conse- guir sus propositos. Entonces se envio al obispo de la Isla, Juan de las Cabezas Altamirano, para, por medios persuasivos, convencer a los bayameses de aban- donar las actividades de contrabando. El obispo, al conocer que la iglesia de Bayamo era una de las principales participantes en esas actividades, de la cual obtema sus mas importantes ingresos, los mayores en la Isla, se compromete activamente en estos negocios. El bucanero Gilberto Giron lo rapta porque la iglesia de Bayamo no le habfa pagado las mercancfas que el le habia entregado- La action de Giron creo una incomoda situation a los bayameses pues se hacia evidente el clandestino comercio. Asi se decide atacar al bucanero que muere junto con sus hombres del movimiento en toda la Isla. Los dirigentes masonicos norteamericanos expresa- ron: Yo no juzgaria al cuerpo creado por el con tituios para ser reconocido, sino mas bien repudiado corrio Club Central de Jacobinos.

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