Y ¿si el mundo es redondo? – page2

nombres, según la costumbre de los marinos andaluces, tenían el corte de los que usaban las prostitutas- y una nao de poco más de 100 t que, en compensación, Colón nombró la Santa María.

El 3 de agosto de 1492, la expedición se hacía a la mar desde el puerto de Palos de Moguer y, tras una escala en Canarias, se adentraba en el Atlántico para, después de 33 días de navegación y de intentos de motines, arribar, el 12 de octubre, a la pequeña isla de Guanahaní, la que el Almirante rebautizó como San Salvador.1

Con su arribo a una de las actuales islas Bahamas, Colón inició una serie de deducciones que lo llevaron de una equivocación a otra. Desde su punto de vista, había llegado a las islas del Pacífico, cercanas a la costa de Asia. Esta idea le hizo pensar que las referencias que les hacían los aborígenes sobre una gran isla, situa­da más al sur, y que se llamaba Cuba, eran Cipango o Japón. De nuevo se hizo a la mar y, al atardecer del 27 de octubre, arribó a la costa norte de Cuba por la bahía de Bariay, actual provincia de Holguín. En la continuación de sus deduc­ciones erróneas, Colón llegó a la conclusión de que estaba cerca de la Corte del Gran Khan. Esta idea se la reafirmó al interpretar las alusiones de los aborígenes sobre los indios caribes y sus prácticas antropofágicas como el resultado de la acción del emperador chino que … tendrá navios y vendrá a capturarlos, y como no vuelven creen que se los han comido.[1]Entre el 27 de octubre y el 5 de diciembre, las naves se movieron por la costa norte oriental de Cuba. Las intenciones de Colón quedaron claras cuando, el viernes 2 de noviembre, designó a dos de sus hombres, Rodrigo de Jerez y Luis de Torres, para que, durante seis días, se internasen en el territorio cubano. Su misión era confirmar que había llegado a las islas de las especias para lo cual les entregó muestras de canela y pimienta. De igual forma, los instruyó para que trataran de averiguar sobre ciudades y puertos. Cuando los enviados regresaron, le informaron que allí no había especias, ni grandes ciudades ni mues­tras de las civilizaciones que buscaba. Le indicaron que los aborígenes decían que había especias rumbo al sureste. En su interés mercantil, Colón observa la existencia abundante de algodón …y creo que se vendería muy bien [...] si le llevan a España.[2]Toma nota de los lugares donde pueden establecerse factorías que, si-guiendo el ejemplo portugués en África, sólo serían el punto desde el cual comer­ciar con las imaginadas cercanas costas asiáticas. El día 5 de diciembre llegaba a la Punta de Quemados, el extremo oriental de Cuba, que nombró “cabo de Alfa y Omega”, porque había llegado a la conclusión de que Cuba formaba parte del continente asiático y ese era su punto final. Decidió entonces tomar rumbo al este, y al llegar a la isla contigua, por una supuesta semejanza con Castilla, la denominó La Española. Fue aquí donde acordó sentar las bases de la primera factoría española en América. El accidente fortuito sufrido por su nave insignia, la Santa María, ha hecho que se vea más como una casualidad la creación de este enclave, nombrado Navidad, que como consecuencia de una de las razones del viaje: dejar establecido un punto de avanzada para el futuro tráfico comercial. El 16 de enero de 1493 emprendió Colón el viaje de regreso a España, convencido de que había cumplido sus objetivos. Se había producido uno de los hechos más trascendentes de la historia humana: el encuentro euroamericano. Su protagonis­ta moriría ignorándolo.

1   tía existido un amplio debate sobre cuál era la isla de Guanahaní o San Salvador. Sin embargo, prevalece el criterio de que era la actual Watlings.

 

[1]  Cristóbal Colón: “Diario de Navegación”, en Martín Fernández de Navarrete: Colección dé los Viajes y Descubrimientos que hicieron por mar los españoles, t. I, Ed. Guarania, Buenos Aires. 1945, p. 225.

[2]  Ibídem, p. 197.

Eduardo Torres-Cuevas41

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